“Venganza en San Telmo” es una historia interactiva alojada en Instagram. El lector se convierte en el protagonista asumiendo el papel de Santiago Caldea. Santiago, es un sheriff que regresa de la muerte para enfrentarse a Hiena, el sanguinario líder de una banda de forajidos que ha sembrado el terror en San Telmo. La historia ofrece una atmósfera de misterio, peligro y acción, que se completa con atractivas ilustraciones elaboradas con Midjourney y además se nutre de la interacción con la comunidad de Instagram.
Comencé a escribir “Venganza en San Telmo” el 13 de enero como un experimento de historia interactiva en Instagram y la verdad, ¡ha llegado más lejos de lo que pensaba! El proyecto tomó forma con rapidez en mi cabeza: el protagonista, el sheriff Santiago Caldea, su antagonista Hiena, la aldea del salvaje oeste de San Telmo y todos sus personajes secundarios. Aunque no es un género que suela consumir (el western), habitar las calles de San Telmo me resultó fácil desde el principio y disfruté muchísimo durante su creación.
La influencia de los libros de ETPA
Los libros de «elige tu propia aventura» han sido una gran influencia en mi historia interactiva en Instagram. De hecho, se podría decir que han sido la base sobre la que he construido mi proyecto. ¿Os acordáis de esos viejos libros de “Elige tu propia aventura” de Dragones y Mazmorras o de aventuras en mundos submarinos? Siempre he disfrutado mucho leyendo este tipo de libros, y quería llevar esa experiencia a una plataforma más moderna y accesible como es Instagram. Además, he tratado de conservar ese estilo sencillo, directo y algo “pulp” que caracteriza a esos primeros librojuegos que muchos de nosotros recordamos con cariño y nostalgia.
Además, creo que este formato es muy atractivo para los lectores más jóvenes y también para aquellos que buscan una forma de entretenimiento diferente y más interactiva. Por otro lado, se ajusta a nuestra rutina diaria en la que noticias, dietistas, libros, escritores e influencers confluyen en una red social que consume una gran parte de nuestro tiempo de ocio.
El reto de la historia interactiva
Escribir “Venganza en San Telmo” y darle cohesión no habría sido posible sin una buena organización. Usé herramientas como la aplicación miMind y el programa Freemind para crear un árbol de decisiones que guiara los pasos que podrían tomar o no los jugadores a lo largo de la historia. En una historia interactiva, no se puede predecir las elecciones del lector, pero la clave está en la organización y el árbol de decisiones. Es un reto emocionante que me ha permitido explorar nuevos caminos como escritora y crear algo atractivo, interactivo, breve y poco comprometido que nos entretenga unos minutitos cada semana.
Ambientar la historia interactiva en una pequeña aldea fue clave para poder estructurar los eventos en localizaciones. Cada localización de San Telmo está relacionada con ciertos hechos que van ocurriéndole al protagonista, Santiago Caldea. Que el jugador no visite esas localizaciones no significa que no pueda hacerlo en momentos posteriores de la historia interactiva o que visitando otros le lleven a una misma localización por otro camino diferente. Quizás esta fue la parte más complicada desde mi punto de vista, y fue cuando necesité hacer uso de las herramientas de mind map que mencioné anteriormente.
El formato de 300 palabras
El formato de 300 palabras por escena en Instagram me ha permitido escribir de manera continua y sin invertir demasiado tiempo. Es un sistema fabuloso para seguir creciendo como escritora y divertirme al mismo tiempo. Además, es un formato atractivo para los lectores que quieren leer algo breve y entretenido.
Su gran ventaja al mismo tiempo es su gran desventaja. “Venganza en San Telmo” no es pretenciosa. Puede que esta primera historia interactiva que te planteo pueda resultar algo simple. Si alguna vez has escrito algo estarás de acuerdo conmigo en que narrar una escena y darle profundidad es difícil hacerlo de 300 en 300 palabras. Sin embargo, el objetivo de este experimento radicaba precisamente en eso, en que fuera una relato breve sobre el que se desarrollara una historia semanal y que el lector pudiera ir decidiendo mientras viaja en bus, espera la cola de la cafetería o simplemente tiene un minuto antes de entrar al trabajo.
¿Por qué Instagram?
Elegí Instagram como plataforma para mi historia interactiva por varias razones. En primer lugar, quería aprovechar las inmersivas ilustraciones de Midjourney para enriquecer la experiencia del usuario y hacerla más atractiva visualmente. Además, la comunidad de Instagram es muy activa y comprometida, lo que me pareció una ventaja para involucrar a los lectores en mi historia. Por otro lado, Instagram es una red social cómoda y muy utilizada en el día a día, lo que facilita el acceso a la historia y permite que el lector la siga en cualquier momento y lugar. Finalmente, decidí publicar la historia interactiva exclusivamente en Instagram, ya que considero que es la plataforma más adecuada para este tipo de formato. Twitter hubiera sido demasiado corto, ¿no?
Pinchando en el banner puedes acceder a mi cuenta de Instagram, donde podrás encontrar «Venganza en San Telmo y, ¿quién sabe? Quizás futuras historias interactivas.
La atmósfera de Venganza en San Telmo: Mi propio Salvaje Oeste
“Venganza en San Telmo” no se encasilla en un solo género. Como escritora y como lectora creo que el género es una etiqueta que se coloca con fines comerciales y a mayor variedad en las temáticas de una novela más riqueza cultural y de matices. Quería que tuviera la frescura de las viejas aventuras, la atmósfera de una novela de terror y el magnetismo de la ambientación del salvaje oeste. Es una mezcla emocionante que ha resultado confluir en una historia interactiva muy personal y con encanto.
Mi objetivo era crear un escenario original y diferente, un Salvaje Oeste completamente hispano en el que pudiera jugar con la cultura hispánica y llevarla a un ámbito que en principio es eminentemente americano (anglosajón): los cowboys. ¿Por qué no? Escribir es libertad, y yo quería crear mi propia versión de esta época y lugar. Además, siempre me ha atraído el misticismo y la espiritualidad de la cultura nativo americana, o al menos lo que Hollywood nos ha vendido de ella, lo que me pareció el caldo perfecto para crear una buena historia sobre muertos vivientes. En Venganza en San Telmo, he mezclado el western clásico con elementos sobrenaturales, añadiendo un toque único a la historia y creando una experiencia que espero sea emocionante y original para los lectores.
Santiago Caldea: El sheriff de mi historia interactiva
Santiago Caldea es el protagonista de mi historia interactiva, un personaje estereotípico pero necesario que aporta la seguridad suficiente para establecer un orden en la trama, es nuestro hilo conductor. El lector se meterá en su piel, descubriendo poco a poco el alcance del poder de Hiena sobre la aldea y decidiendo por él, para su bien o en pos de su absoluta perdición. Santiago es un hombre autoritario, muy mayor, de moralidad férrea que ha muerto en circunstancias que no recuerda. Lo único que sabe es que debe enfrentarse a Hiena y hacerle morder el polvo. El por qué ha vuelto de la tumba será descubierto a lo largo de la historia.
La participación
Durante el desarrollo de “Venganza en San Telmo”, he tenido la suerte de contar con la participación de algunos lectores comprometidos que han sido pieza fundamental en el proceso de creación de esta historia interactiva. La escritora Leire Mauleon ha sido una de ellas, quien a pesar de encontrar un trago final algo complicado, ha disfrutado de la experiencia. También quiero destacar a Francisco Javier Moreno, que sigue jugando la trama y está cerca de conseguir su ansiada venganza contra Hiena.Aunque la participación no ha sido masiva, valoro muchísimo la implicación de aquellos que han decidido sumarse a la historia y espero que poco a poco más gente se anime a participar en este tipo de experiencias interactivas. Quién sabe, tal vez en el futuro se animen a formar parte de nuevas historias con diferentes temáticas y ambientaciones.
El futuro de Venganza en San Telmo
“Venganza en San Telmo” ha sido una experiencia única, original y fresca en mis periplos como escritora. La creación de una historia interactiva en Instagram, con la ayuda de Midjourney y sus ilustraciones diseñadas mediante “prompts”, me permitió explorar un nuevo medio y llevar mis ideas a una comunidad vibrante y comprometida como es la de esta red social tan particular y de alto impacto en el estilo de vida de las personas.
Además durante mi trabajo en “Venganza en San Telmo” (el cual aún no he terminado) he encontrado en las historias interactivas una forma creativa de ofrecer una experiencia única a los lectores y me he sentido mucho más cómoda de lo que pensaba. Es por eso que no descarto seguir creando historias de este tipo, explorando diferentes temáticas y ambientaciones para llevar al lector a nuevas aventuras. Además, considero que Instagram es una excelente plataforma para este tipo de proyectos y no puedo esperar para ofreceros nuevas aventuras, retos, personajes y lugares únicos.
En definitiva, desde este rinconcito de internet tan solo puede recomendarte que le des una oportunidad a esta historia interactiva. Si quizás ya no has llegado a tiempo inténtalo en la siguiente, ¡os esperan muchas sorpresas por venir! Mi perfil en Instagram es @BelmaKamont , sígueme para más aventuras.
Nota sobre el uso de IA
El uso de inteligencias artificiales en la creación de ilustraciones y otras formas de arte es una herramienta poderosa que puede mejorar la creatividad y la eficiencia en la producción de contenido visual. Sin embargo, es importante recordar que estas herramientas deben ser utilizadas con responsabilidad y siempre con la intención de complementar el trabajo humano en lugar de reemplazarlo. En la historia interactiva, la inteligencia artificial se utiliza para ayudar en la creación de escenas y personajes, pero siempre bajo la dirección y supervisión de artista humano, Belma Kamont. La historia interactiva no persigue ánimo de lucro y se enfoca en ofrecer una experiencia interactiva y de ocio para el disfrute del público.
En vísperas de Halloween (en concreto el 25 de octubre) lancé un nuevo reto en mis redes, #RetoHalloweenBK22. Ya sabéis que los martes tiendo a realizar dinámicas de escritura creativa para mantener a la musa musculada y feliz. La temática quedó recogida bajo el título «Los Reyes del Infierno» y proponía escribir un relato de mínimo 1000 palabras, perteneciente al género de terror, horror, suspense… que estuviera relacionado con el mundo de la demonología cabalística. Me comprometí a recopilar esos relatos en una pequeña antología ilustrada para Wattpad. He decidido que voy a ir compartiendo los relatos en mi web y una vez se publiquen, los iré subiendo juntos a Wattpad bajo el título «Los Reyes del Infierno».
No publico «Magister» primero por ser de mi autoría, sino porque es el primero para el que realicé las ilustraciones y por lo tanto, el primero en estar disponible para ser publicado. Ya tengo en mi disposición un maravilloso relato de la escritora Leire Mauleón que pronto prepararé para publicar en el blog con sus correspondientes ilustraciones. Más adelante lo subiré a Wattpad para el disfrute del mayor número posible de lectores de esa plataforma. Espero con sinceridad que os guste y aunque ya hemos superado esa fecha del calendario en la que nos gusta arrebujarnos con una mantita a leer una buena historia de terror, creo que nunca es mal momento para disfrutar de estos relatos que han nacido precisamente fruto de esas fechas en las que el misterio, la oscuridad y la muerte nos son tan cercanos.
«MAGISTER» (2022)
“La soledad es peligrosa: cuando estamos solos mucho tiempo, poblamos nuestro espíritu de fantasmas.”
Guy de Maupassant
***
Sra. Agnès Robledo Soler
Sant Gervasi 4
Barcelona
30 de octubre de 1901
Querida prima Agnès:
Te escribo desde el mismísimo Pont Saint Michel, en la maravillosa ciudad de Toulouse. Se han caído todas las hojas de los árboles y las calles huelen a violetas y a tierra mojada. A veces daría lo que fuera por enseñarte las rosadas calles de ladrillo, sus fachadas recorridas por la hiedra y el precioso palacio de Assézat. Eric me ha instado en varias ocasiones a que te invite, ¿te apetecería venir unas semanas? Bruno está ya hecho un hombre y te da las gracias por la medallita de la Virgen de Montserrat que nos enviaste por su cumpleaños. Es un precioso francés de pelo rizado y mirada risueña.
Con respecto a las jornadas benéficas de Can Tusquets… ¡qué no daría por estar allí! El trabajo de Eric nos impide desplazarnos la gran mayoría del año. Me encantaría poder ver con mis propios ojos la labor que haces a diario. Es sin duda, encomiable. De hecho, lo he leído varias veces en el Diario Catalán que nos llega por correspondencia. Tus padres estarían muy orgullosos Agnès y estoy segura de que esos niños son ahora como una familia para ti.
Respondiendo a tu última pregunta, todos estamos bien de salud gracias a Dios. Espero que el Señor te guarde a ti también para que puedas seguir cuidando de los que más te necesitan. Muchos recuerdos, prima. Te extrañamos.
Firmado
Catalina Tapia Ferrer
***
—Elisa, tráigame por favor el vestido de mañana y una taza de café —indicó la señora tras levantar la mirada de la misiva.
Su interlocutora, que en aquel momento adecentaba las sábanas limpias, asintió con un rápido gesto y se marchó con diligencia. La puerta se cerró tras de ella y un silencio sepulcral se apoderó de la habitación. Las figuras de porcelana que padre le regaló cuando era una niña se disponían en un orden escrupuloso sobre las repisas de su dormitorio. Los elefantes, las tiernas pastoras y los gatitos en cestas no habían acumulado ni una mota de polvo. La distribución de su dormitorio no había cambiado ni un palmo de la que tenía cuando sus padres aún estaban con vida. De su pérdida ya habían pasado más de cuarenta años y aquella habitación aún continuaba como detenida en el tiempo.
Las estaciones se habían sucedido, los parientes cercanos fueron falleciendo con el inexorable paso del tiempo y sus amigas más fieles fueron contrayendo nupcias y creando su propia familia. Sobre su escritorio siempre imperturbables los libros de cuentas heredados de su padre, dietarios con interminables citas y alguna que otra novela con la que entretener las largas horas en la casa familiar de los Robledo-Soler.
―Señora Agnès, aquí tiene su café. Enseguida le traigo el vestido para que se lo pruebe. ―Elisa colocó la bandeja sobre la mesita de té y se apresuró de nuevo a abandonar la habitación.
―¿Por qué no llamas a la maldita puerta antes de entrar Elisa? No cuesta nada, y podría haber estado indispuesta.―El tono difirió mucho del que usó para formular su petición con anterioridad. Era como si aquel tono lacerante y glacial perteneciese a otra persona.
―Lo siento, señora. ―Tras excusarse en el umbral de la puerta agachó la cabeza y cerró tras de sí.
Agnès posó las manos sobre su vetusto escritorio de caoba y estiró los dedos. La enfermedad de su madre ya era patente en ella. Jamás pudo presenciar la senectud de Rosario Soler, pero los deformados huesos de los dedos ya asomaban crueles y sinuosos cuando le dio la mano por última vez. Era un día soleado de verano, las chicharras entonaban su cántico vespertino y su padre había cargado las maletas en el coche. “Tan solo será una semana y estarás al cuidado de tu tía Julia, vendrá tu prima Catalina con ella y podréis ir a la playa.” aseguró su madre antes de darle un último beso.
Dos golpes en la puerta anunciaron esta vez la llegada de la sirvienta, separándola de sus dolorosas memorias.
―Está recién planchado, señora ―aseguró Elisa dejándolo con primoroso cuidado sobre la cama ―. Seguro que le está como un guante.
―Gracias, Elisa.
Agnès se desvistió en el momento en el que Elisa cerró la puerta. Dejó la ropa en el perchero y descubrió su cuerpo desnudo ante el espejo de pie. Su cuerpo, aunque aún esbelto y magro, había perdido la tersura y consistencia de la juventud. Sus pechos, otrora turgentes y firmes, ahora sufrían el efecto de la gravedad y sus caderas y glúteos parecían estar cubiertos por una capa de grasa globular. Sin haber dado a luz a hijo ninguno, el rastro de la senectud ya comenzaba a hacerse evidente. El tacto de la seda le resultó agradable, y el delicado vestido color vino era de exquisito gusto. Se colocó frente al tocador y retirando su cabello dorado añadió un poco de color a su mortecino tono, un poco de carmín a sus labios y roció de perfume su cuello. Aún había belleza en ella, se decía para sí misma mientras se contemplaba en el reflejo del tocador. Aún tenía tiempo…
***
Can Tusquets nunca fue un emplazamiento de la burguesía catalana, pero el trabajo realizado por Agnès y las religiosas de la orden de San José había causado sensación entre los invitados. La masía había sido decorada con multitud de flores blancas que perfumaban los jardines y patios, las botellas de buen vino de Montsant se servían sin remilgos y una banda local amenizaba la velada. Los niños, engalanados con su vestido de los domingos, contemplaban boquiabiertos a los acaudalados visitantes, los cuales les devolvían miradas de lástima y gestos de velada condescendencia.
Agnès, que colocaba una corona de flores en la entrada al salón principal, fue abordada por un grupo de empresarios de la ciudad condal.
―¡Agnès! ¡Pero qué alegría verte de nuevo! ―exclamó una voz femenina de timbre agudo y algo rimbombante.
Levantó la mirada de los adornos florales y con cuidado bajó de la silla para encontrarse con su interlocutora. Se trataba de Sandra Siller, una antigua compañera de la escuela y amiga de la infancia de Agnés. Se había casado con el dueño de Can Batlló, la competencia de su padre en la industria algodonera.
―¿Qué tal, Sandra? Te veo estupenda.
Las mujeres se abrazaron ante la mirada atenta del grupo de burgueses y de los niños repeinados.
―La verdad es que yo también a ti, querida. Es increíble el trabajo que has hecho con esta… casa de beneficencia ―sentenció la elegante mujer. Agnès sonrió sacando pecho e irguiendo ligeramente la cabeza ―. Por otro lado, no me extraña nada. Debe sobrarte el tiempo sin críos que atender ni marido a quien torear ―añadió entre risas.
Agnès se tensó, tomó una copa de Montsant de la bandeja que sostenía uno de los mozos que había contratado para la ocasión y tragó su contenido cerrando los ojos.
―Por favor, Sandra ―replicó el marido―. ¿Es que acaso no ves la gran familia que conforma Can Tusquets? ―Alzó su copa al aire, mostrándola a todos los pequeños y hermanas que contemplaban la escena―. Estoy seguro de que Agnés es como una madre para todos estos niños y niñas.
Se produjo un brindis improvisado en honor a la organizadora, un fuerte aplauso dio paso a un estrecho silencio en el que la banda preparaba sus partituras para comenzar una alegre tonadilla.
―¡Esa mujer no es mi madre! ―gruño un infante de no más de nueve años. Enseguida fue interceptado por una mujer de hábito religioso―. ¡Solo nos trae pan dur…! ―Sus palabras enseguida fueron interrumpidas por la mano implacable de la hermana, que con rostro sonriente lo retiró del patio principal.
―Niños… Si no fuera por la señora Robledo este lugar estaría perdido ―declaró un hombre de ropa oscura y alzacuellos―. Sus donaciones son imprescindibles para mantenernos a flote. Es más, conocedor del evento que la señora Robledo estaba organizando y en agradecimiento por su trabajo, la diócesis ha logrado contactar con un artista invitado. Se trata de un pintor argelino bastante popular, el total de la venta de sus obras será destinado a mejorar este orfanato y la calidad de vida de estos pequeños.
El sacerdote dirigió a los invitados al gran salón de la masía, su anuncio fue seguido de aún más aplausos y comentarios aduladores. Agnès clavó su mirada en la de Sandra, su sonrisa se le antojó similar a las fauces ensanchadas de una serpiente a punto de devorar a su presa. Terminada su segunda copa de vino, tomó una tercera de otra bandeja servida con celeridad. Agarrándose al brazo del párroco, irrumpió en el gran salón el cual también había sido engalanado para la ocasión.
A pesar de que ella siempre se había considerado una mujer de mundo, la contemplación de lo que había expuesto en el salón de Can Tusquets le dio un vuelco al corazón. Aquellos colores, formas exquisitas y composiciones exóticas tomaron por sorpresa a la filántropa.
―Damas y caballeros, ¡la obra del prestigioso Amir Belaid! ―presentó con entusiasmo el religioso.
Se trataba de un joven que debería encontrarse en sus treinta, su semblante severo se encontraba en contraposición a sus cálidos y grandes ojos negros. Una brillante y ondulada cabellera oscura le caía sobre los hombros de un modo extravagante para los formalismos del lugar. De nariz romana y piel atezada, sus labios eran carnosos y quedaban enmarcados por un medido y cuidado vello facial.
No tardaron en aparecer admiradores del arte del argelino. Tras estrechar una fila de fervientes manos y apalabrar cuadros que ni siquiera se mostraban en aquel momento, Agnès se detuvo interesada en un ejemplar en marco dorado. Se trataba de un enigmático lienzo, de texturas delicadas pero de tonos oscuros imbuidos de ocre.
―Éste es uno de mis favoritos ―le indicó a la principal benefactora de Can Tusquets.
Agnés contempló la escena. No se trataba de una composición bucólica, tampoco de ninguna cotidianidad o un paisaje como el resto de presentes habían adquirido. Se había interesado por una particular escena de un gato blanco de anormal tamaño y mirada dotada de una humanidad inquietante. Sobre la cabeza del animal reposaba una corona de oro bruñido. Bajo el animal rezaban las palabras en latín “Magister”. Agnès no cesaba en su contemplación, el irrealismo y al mismo tiempo los tonos casi habían conseguido hacerla desconectar del evento benéfico, del resto de las personas, de Sandra… Era como si ese “Magister”, una especie de animal inteligente, hubiera establecido una conexión con ella, profunda e insondable.
―Es extraño pero… ¿podría ser que haya visto este cuadro antes? ―inquirió Agnès.
―Como puede ver señora, la pintura es fresca ―declaró acercándose a su interlocutora―. El aroma de las mezclas…¿puede olerlo? ―El artista se acercó aún más y posó una de sus manos sobre el hombro de la interesada―. Hace tan solo un par de días que conseguí terminarlo. Mire estos tonos dorados, la mirada del ser… ―El pintor deslizaba sus dedos meticuloso a escasos centímetros de los trazos, describiendo otros gestos imaginarios con sus alargados y gráciles dedos.―. ¡Oh! Disculpe, señora. De seguro la estoy importunando con mis divagaciones.
―No se preocupe… ―contestó Agnès como saliendo de un intenso trance producto del embriagador acento de su interlocutor―. Quisiera adquirirlo.
Los ojos del pintor eran como dos negros vacíos que parecieron abrirse aún más con la buena disposición de la acaudalada mujer. Agnés, como obedeciendo a una entidad superior, presa del magnetismo exótico del pintor, sonrió abriendo su billetera.
***
Catalina Tapia Ferrer
Grand Ramier, 21
St. Michel, Toulouse
20 de diciembre de 1901
Querida Catalina:
Disculpa que la frecuencia de mis misivas se haya visto drásticamente reducida los últimos meses, la verdad es que no me he percatado hasta el día de hoy. Vivo como en una nube… Catalina, ¡soy tan feliz! Mi dicha acude tarde pero jamás pensé que pudiera encontrar a una persona así. Siempre pensé que moriría sola en la casa de mis padres rodeada de recuerdos vacíos y parientes de los que ya ni se acuerdan de mí. Estoy prometida. A mi edad, peinando canas y sin haber conocido hombre ni enviudado nunca.
Su nombre es Amir, y se trata de un pintor bastante popular ahora en Barcelona. Jamás he conocido mano terrena capaz de captar la vida y el movimiento como él lo hace. Por si su talento fuera poco, es un hombre encantador. Me trata con respeto, es cuidadoso y atento. Sé que no tiene grandes posesiones, de hecho, más allá de su talento es un hombre muy humilde sin herencia ni dividendos. Lo sé, piensas que está conmigo por mi dinero, ¿verdad?
¿Sabes? Al principio me ponía un poco la piel de gallina pero termina mis frases antes de que siquiera pueda pensarlas y conoce mis aficiones y gustos a la perfección. Es, como si ya nos conociéramos de otra vida, ¡qué locura! Estarás pensando que mi juicio se está nublando a causa del amor. En ese caso, bendito sea, querida prima. Ahora entiendo qué fue lo que te hizo alejarte de mí y coger ese tren a Francia.
Te mandaré pronto las invitaciones y espero poder presentarte a mi talentoso futuro marido.
Firmado
Agnès Robledo Soler
***
Tan solo semanas tras el enlace, Amir se trasladó al caserón familiar de Robledo. Agnés le había acomodado a su adorado marido la gran buhardilla a modo de estudio de pintura. Todo lujo de lienzos vacíos esperando ser marcados con su talento. Materiales, diversas pinturas, espátulas y herramientas de primera calidad se disponían con excelente pulcritud. La ilusión de Agnès se veía potenciada por la visita de su querida prima Catalina, que aunque no pudo acudir al enlace, ese mismo día acudía con su marido para dar a la pareja la enhorabuena.
―Señora, ya he metido el asado al horno tal y como me indicó ―anunció Elisa irrumpiendo en el dormitorio marital.
―Gracias, Elisa. No olvides de tomar un poco para tu familia ―respondió Agnès con una sonrisa.
Desde las nupcias, la señora de la casa había cambiado su humor por completo. A veces Elisa la descubría tarareando una canción o preparando la ropa de su marido con el mayor de los esmeros. La sirvienta se alegraba de aquel cambio, después de años casi había olvidado cómo era verla feliz.
―¿Sabe si quiere el señor que adecente la sala de pintura? Es la única sala que aún no he limpiado para las visitas. Quizás quiera usted enseñar los cuadros del artista de la casa…
―Amir no desea ser molestado. Procura no entrar en esa habitación Elisa ―concluyó la señora. Por un momento, el dulcificado gesto de Agnès se transformó en la sombra de un temor que abrió sus ojos algo desencajados y perdió su mirada en el horizonte.
―¿Se encuentra bien, señora?
―No podría estar mejor, querida ―contestó Agnès sonriente, con un gesto perdido aún en el semblante.
Elisa anunció la visita y para entonces la feliz pareja se encontraba sentada en uno de los divanes del salón principal. Parecían estar posando para uno de los cuadros del artista, sonrientes, con las manos entrelazadas y murmurando el uno en los oídos del otro. Cualquier comentario del argelino desencadenaba en Agnès una deslumbrante sonrisa. Ella le miraba embelesada, como si fuera el cuadro que en su día procuró el emparejamiento.
―¡Querida prima! ¡Estás flamante! Casi pareces haber rejuvenecido…
Aquellas fueron las primeras palabras que pronunció Catalina al reencontrarse con su prima tras años de separación. Su marido, Eric, estrechó cortésmente la mano del argelino y su mirada fue enseguida a encontrarse con el cuadro que presidía la gran sala. El gato coronado de profunda mirada vigilaba la estancia.
―Ciertamente es sorprendente, señor. Tiene usted un talento increíble… Ese gato parece estar matándome con la mirada. ―aseveró Eric.
El artista hizo una inclinación de cabeza en gesto agradecido y tomó las manos de su esposa entre las suyas.
―Tengo la fortuna de contar con la más talentosa de todas las musas.
―Ya será menos, querido ―replicó la reciente esposa con rubor en las mejillas.
Las parejas se sentaron en el ornamentado salón, Elisa sirvió unos entremeses y la conversación fluyó entre carcajadas y viejas anécdotas de las dos mujeres.
―Entonces Catalina se empeñó en que cogiera los guantes de madre a pesar de que me había reiterado que era lo u…―Agnès cesó en el relato, deteniéndose en pie en el centro del salón con los ojos perdidos, ensimismados en el cuadro oscuro y ocre.
―A pesar de que me había reiterado…―recondujo Enric.
―Te has pasado con el vino, prima ―aseveró Catalina en un tono cómico.
Sin embargo, el comentario jocoso no devolvió a Agnès de su ensoñación. Sin pestañear, volvió a sentarse asiéndose de la mano de su marido.
―Tengo… tengo algo que deciros ―acertó a comunicar la obnubilada llevándose la mano al vientre. Sus labios dibujaron una sonrisa desencajada. El gesto ido de Agnés, era una nota disonante en el ambiente que hizo que Catalina y Eric se tomaran de las manos por instinto―. Amir y yo…―Las llamas de la chimenea crepitaron con fuerza―. Amir y yo estamos esperando un bebé.
El silencio sepultó la estancia. Catalina miró a su marido buscando una respuesta que no podía darle. La mera idea de que Agnès estuviera embarazada era de una probabilidad harto escasa y de unas consecuencias dramáticas. Agnès era demasiado mayor para estar en estado. Amir contemplaba a su esposa con una sonrisa radiante, le acariciaba el vientre y ambos se mecían al son de una díscola canción que tan solo ellos podían escuchar.
***
Sra. Agnès Robledo Soler
Sant Gervasi 4
Barcelona
23 de marzo de 1902
Querida Agnès:
Me alegré mucho de verte en mi última visita, pero he de reconocer que no volver a tener noticias tuyas… me ha dejado algo intranquila. No soy quien para cuestionar tu felicidad pero te encontré algo extraña. Es cierto que llevamos tiempo sin vernos pero, quiero que sepas que puedes confiar en mí para contarme lo que necesites y si puedo ayudarte con algo que esté en mi mano no dudes que lo haré.
¿Qué tal estás de salud? Espero que la espera esté siendo dulce y que pronto tengamos a un nuevo miembro de la familia.
Firmado
Catalina Tapia Ferrer
***
Sra. Agnès Robledo Soler
Sant Gervasi 4
Barcelona
17 de junio de 1902
Querida prima:
¿Estás a disgusto conmigo? ¿Es por haberte dicho que te notaba diferente? Por favor, ruego que no me malinterpretes. Tan solo tengo miedo de que algo malo te ocurra, no sé explicarte por qué pero tengo una extraña sensación desde que visité tu casa. Necesito saber que estás bien.
Catalina Tapia Ferrer
***
El viento mecía las ramas de los árboles a su capricho. La luz de los rayos iluminaba las grandes estancias de la residencia Robledo y las hojas secas penetraban en los abiertos ventanales de las dependencias de Agnès. Un aullido descompuesto despertó a Elisa de su sueño. Hacía ya unas semanas que se escuchaban ruidos extraños provenientes del estudio del señor Amir, sabía que era tan solo un lugar en el que dedicarse a su arte, pero lo cierto es que el estudio ponía el vello de punta a la sirvienta. Tomando un candil e incapaz de volver a conciliar el sueño, decidió descubrir el origen de aquel quejido. La señora podría encontrarse mal, su salud se había visto muy mermada en los últimos días a causa de su estado. Haciendo acopio de valor, subió las escaleras hacia la buhardilla, dejando las zapatillas para no hacer ruido. A pesar de que el señor resultaba siempre encantador, había algo en él que la hacía sentirse intranquila.
El crujir de la madera, el poderoso viento y los truenos aumentaban la velocidad a la que bombeaba su corazón. Le pareció escuchar susurros en el aire pero se trataba de una lengua extraña, incomprensible. Aquello le heló la sangre. ¿Había alguien más en la casa? Sentía una presencia desconocida, poderosa y estremecedora. Estaba cerca. Resistiéndose a detenerse y casi percibiendo violar algún tipo de extraña propiedad, Elisa se asomó al descansillo de la buhardilla. La puerta estaba abierta de par en par y el viento penetraba en la estancia llevándose esbozos del artista y meciéndolos sin piedad a lo ancho de las dependencias de la habitación. El estudio estaba iluminado por multitud de velas, era la primera vez que Elisa vislumbraba el interior de aquel lugar. Un crujido la hizo retroceder, se trataba de una de las hojas de Amir que mecida por el viento se detuvo justo en el suelo frente a ella.
Se trataba de una pintura escalofriante, no había rastro de los dorados tonos que marcaban el estilo del argelino. Anárquicos trazos en negro representaban a un hombre con alas de ángel pero con un rostro malévolo, con una risa execrable y una mirada cruel. Bajo el boceto podía leerse la palabra “Rey Bael”. Elisa avanzó silenciosa, el miedo casi la paralizaba, sin embargo, una mezcla de curiosidad y desasosiego le impidieron marcharse de allí sin conocer la naturaleza del trabajo de Amir. Quizás su señora debería enterarse a lo que se dedicaba su marido. Después de todo, quizás no era oro todo lo que parecía relucir. Un paso más y tendría una visión completa del estudio del señor. Un rayo fugaz iluminó la oscura estancia, las mortecinas llamas estaban casi extintas.
Amir se encontraba arrodillado frente a una especie de altar velado con una corona de oro. No solo había lienzos y papeles pintados decorando la estancia, sino que en las paredes había escrituras en un idioma inteligible y el croado de sapos la sobresaltaron. Había demasiados rodeando al señor. Era como si se estuvieran alimentando de él, succionaban lascivamente sus dedos y su piel desnuda a la luz de la tormenta. Un estruendoso trueno le hizo dar un respingo, Amir se volvió. Su mirada negra cual abismo parecía la de una criatura monstruosa, no había nada humano ni natural en él, tan solo la fría y baldía oscuridad. De nuevo un grito desencajado. Era Agnès.
Elisa corrió escalera abajo temerosa de que Amir tomase represalias a su falta de discreción. Su señor se había vuelto completamente loco, debía informar a Agnès. Abrió la puerta sin obtener primero el permiso y se sorprendió al ver tendida sobre la cama a su señora con un rictus de dolor insufrible.
―¡Ya viene, Elisa! ¡Es el bebé! ¡Ya viene!
Con velocidad tomó una palangana de agua caliente, unas toallas y una tijera afilada. Dispuso todos los materiales y le dio la mano a Agnès. No era la primera vez que atendía un parto. Ella misma atendió el de su señora cuando tan solo era un bebé. Traería al mundo a otro Robledo en plena salud y rojo de llanto.
―¡Empuje, señora! ¡Empuje! ¡Ya se ve la cabeza!
Los gritos desencajados de Agnès no despertaron la curiosidad de su turbado marido. La mujer luchó, sudó, lloró y mordiéndose los labios de dolor vio nacer a la criatura ante el gesto de incredulidad de Elisa. Las sábanas teñidas de rojo dieron cobijo a la criatura. Elisa, acunándolo con dulzura y tras limpiarlo con meticulosidad, lo dejó sobre el pecho de su madre.
Agnès, agotada tras la labor del parto, tomó a su hijo.
―Es una hembra, señora.
Agnès se incorporó, inspiró profundamente y colocó a su pequeña frente a ella. Por un instante, el gesto de agotamiento desapareció. Sus ojos se abrieron de nuevo desorientados, apretó con fuerza a la niña. El pulso de las manos le temblaba.
―¡Es una hija del demonio! ¡No es una niña! ¡Es una araña!―Agnès comenzó a gritar maldiciones, escupió saliva de la boca mientras sujetaba el cuerpo de la criatura que había roto a llorar desconsoladamente―. ¡Esto no es mi hija!
―Tranquilícese señora, ha sido difícil ahora tiene que relajarse.
No dio tiempo a que Elisa tomara al bebé entre sus manos cuando Agnès se levantó de la cama como movida por una energía desconocida. Tomo a la pequeña de las piernas. Un grito histérico resonó en la habitación. Con fuerza y ante la conmocionada mirada de la sirvienta, Agnès golpeó con todas sus fuerzas al bebé contra la pared, como si de un almohadón se tratase. Un crujido sordo silenció el llanto, pero no frenó la mano de Agnés, que arremetió sin piedad contra el cuerpo de su recién nacida repetidas veces, hasta que la sangre, las vísceras y todo lo que conformaba a la pequeña, se esparció en el papel pintado de la habitación.
―¡Una araña! ¡Es un demonio! ―exclamó entre llantos dementes contemplando el amasijo de carne exangüe que había dejado caer al suelo.
***
Era una tarde del mes de octubre, vísperas de todos los santos, cuando Elisa reunió el aplomo suficiente para ir a visitar la tumba de su señora. Había pasado casi un año desde que la desgracia recayó sobre aquella familia y aún le costaba procesar las escenas que cada día rezaba al Señor que borrase de su memoria. Aferrada al rosario y dando pequeños pasos se aproximó al nicho sepultado de hojarasca seca y húmedo a causa de las lluvias.
―Señora, le he traído flores blancas. Sé que le gustaban.
Junto a la lápida de la difunta, se encontraban las de los padres. Parecía que tan solo habían pasado un par de años desde que sujetando la manita de Agnès venía a traer las mismas flores blancas a su mamá el día de su cumpleaños. Elisa no tuvo hijos, lo más parecido a una se la había arrebatado Dios en un manicomio hace tan solo unos meses. Agnès se quitó la vida entre febriles testimonios sobre una criatura que se lo había quitado todo. Decía que se habían apoderado de su cuerpo y de su mente y que lo único que podía hacer era terminar con su vida de una vez por todas. Hablaba de que su marido se comunicaba con un demonio a través de sus cuadros, un demonio que según ella, se llamaba Bael. El psiquiatra certificó la muerte como un suicidio a causa de una crisis de histeria.
El crujir de las hojas despertó a Elisa de sus profundas cavilaciones, de tan dolorosas memorias. Una fría brisa erizó la piel de su cuello. Volvió la vista a su retaguardia y distinguió la figura de un hombre dibujada entre las lápidas y estatuas del camposanto. Su cabello oscuro caía en una melena brillante sobre un elegante traje color crema. El viudo de Robledo y poseedor de todas sus propiedades sonrió con descaro a la anciana, como jactándose de la más horrible y lucrativa de todas sus obras.
Género: Point and click, terror psicológico, drama, suspense
Plataforma: PC
Sinopsis
Algo antiguo y malvado se agita en la Inglaterra Victoriana. Sólo tú puedes detenerlo. Viaja al corazón de la locura y más allá adentrándote solo en la oscuridad.
Reseña
Consideraciones previas
Es la primera reseña que hago sobre un videojuego y no soy ninguna entendida en el asunto. Se trata de una opinión profana, sincera y sencilla. Vamos, a nivel usuario.
Historia
Jeremiah Devitt, recibe una carta de un amigo de la infancia en la que éste le avisa de que corre un terrible peligro. Jeremiah viaja hasta Sussex para conocer más acerca de las preocupaciones de su amigo. Pero cuando llega ya es demasiado tarde. Anthony se había ahorcado dejando una críptica nota que nuestro protagonista no logra comprender. La interpretación de la misiva le llevará a la escuela donde ambos estudiaron.
Un diez. Junto con la atmósfera, es la parte más increíble del juego. Dada la naturaleza narrativa del mismo, es muy fácil conectar con los protagonistas y lo que les va sucediendo episodio tras episodio. Muy inspirado en la historias de Lovecraft y Edgar Allan Poe, hará las delicias de los amantes del terror y el suspense aportando además una visión muy única de las sectas y los trastornos mentales. No diré nada más porque sería destrozar el sentido de esta aventura gráfica que a mí me mantuvo en vilo hasta que lo terminé por completo.
Atmósfera
Inglaterra finales del siglo XIX. Mansiones misteriosas, internados inquietantes, ciudades sumergidas en la niebla, encuentros siniestros y enigmas variopintos. Con eso, ¡yo ya me había subido a este barco señoría! Independientemente del resto de aspectos del juego es una maravilla hecha pixels.
Sí, sí… pixels. Jamás he visto un juego que con cuadraditos de colores sea capaz de crear unos entornos tan únicos, tan expresivos e incluso resaltar en muchos momentos el carácter sórdido de los relatos.
La música de la mano de Carlos Viola es una obra de arte. El juego no dispone de muchos sonidos (en lo que a efectos se refiere) pero tiene una música maravillosa que lo acompaña dotando de oscuro dramatismo los relatos que van sumergiéndose poco a poco en la última revelación.
Personajes
No sólo llevas a Jeremiah, también podrás jugar algunos niveles con el doctor Wakefield el segundo protagonista de la historia y no menos importante.
Los personajes tienen todos (principales y secundarios) historias ricas y relevantes en la trama principal. Diré que mi favorito fue el excéntrico y misterioso Alexander Dupré.
Jugabilidad
El sistema es muy sencillo. Una aventura gráfica al uso en la que vas señalando con el cursor los diferentes objetos de los mapas para poder ir interactuando con ellos. Si gustas de los enigmas te encantará.
Nivel de desafío
Para que vamos a engañarnos, no es un juego inicialmente complicado. Si te atascas siempre puedes consultar una guía online, salir del atolladero y continuar con la enigmática historia de «The Last Door». Sin embargo, si optas por la opción espartana de toda la vida, puede darte algún que otro quebradero de cabeza, especialmente en los niveles del psiquiátrico y los episodios finales.
El juego cuenta con contenido extra jugable y no jugable que yo personalmente dejé para el final. Funciona muy bien para enriquecer algunas partes de la historia o para simplemente satisfacer tu curiosidad.
Gráficos
Me parecen increíbles como mencionaba antes y no porque sean realistas (textura 8 bits) . Los pixels del juego lo dotan de una expresividad innovadora que contribuye a sembrar más misterio en el jugador. Tienen una finalidad estética en sí misma.
Conclusión
Si eres seguidor de los relatos de Edgar Allan Poe y Howard Phillips Lovecraft, sin duda la ambientación y el relato de este juego te va a encantar y te recomiendo encarecidamente que lo juegues. Su trama puede parecer en algunos momentos algo larga pero fundamental para ir desentrañando los misterios alrededor del «ojo del cuervo». No es un juego de terror aunque pueda tener algún momento sobrecogedor, es sobre todo ambiental, narrativo y de resolución de enigmas.
Dos rancheros de un remoto pueblo del interior de California hacen un descubrimiento tan insólito como escalofriante.
Reseña
Consideraciones previas
Jordan Peele, director.
Si hay algo que no se puede negar sobre Jordan Peele es que es un tipo que promete no dejarte indiferente. Quien haya visto alguna vez alguna película suya, sabrá a lo que me refiero. Y es que es un cineasta muy experimental que suele crear situaciones bastante surrealistas. Embarcarte en el cine de este director es un acto de valentía que dependiendo de tus gustos, puede resultar una experiencia enriquecedora o un verdadero tostón con lentejuelas. Jordan Peele es un actor, comediante, director y guionista estadounidense conocido por películas como «Déjame Salir» (2017), «Nosotros» (2019) en la dirección y «Territorio Lovecraft» (2020) en el guión.
Historia
La cinta comienza con la muerte del padre de los que serán los protagonistas. Se trata de una muerte misteriosa además de dolorosa. El padre de familia, OJ senior, llevaba toda la vida en un negocio de entrenamiento de caballos para las películas de Hollywood, lo que salpica el film de historia del cine además de introducir historia del cine negro (cosa que a Jordan Peele le encanta).
Tras la muerte del padre, los hijos (OJ Junior y Emerald) se quedan a cargo del rancho, y empiezan a avistar cosas muy extrañas provenientes del cielo. Tras ver que el negocio no es lo mismo tras la muerte de su progenitor, tratan de vender los extraños sucesos de su rancho al mundo. «El minuto de Oprah». Solo que, no será «precisamente fácil» .
La historia no es su punto fuerte. La trama no es ninguna novedad. La caza de un suceso paranormal lleva siendo el núcleo de las películas de terror desde tiempos inmemoriales. Es la atmósfera y las pequeñas y sórdidas historias que giran alrededor de la trama principal la que hacen especial a la película.
Señalo como algo especial que ha llamado mi atención el cómo usa la historia de Gordy el violento chimpancé en analogía metafórica con el «ser» de los cielos.
Personajes
Aquí hay que señalar secundarios muy buenos como el ranchero (Steve Yeun) que hay momentos en los que resulta bastante inquietante (su fijación por lo ocurrido con el chimpancé), Michael Wincott en su papel como cineasta elevado, experimentado y un tanto extravagante. Para mí los mejores personajes del metraje.
Sobre OJ y Emerald (Kaluuya y Keke Palmer), decir que son en esencia uno el contrapunto del otro. Nos presentan a un hermano mayor con escasas habilidades sociales que aprendió el oficio del padre y a una chica entusiasta y nerviosa que se le da bien la gente y el espectáculo. Ambos hermanos experimentan la pérdida del padre de una manera y por lo tanto un punto de vista diferente de la historia. Los personajes están trabajados, tienen su trasfondo y están vivos.
Atmósfera
Sin duda, el punto fuerte de Peele. En está película logra crear un entorno creíble, a primera instancia bucólico (un rancho de caballos cerca de un bonito parque temático sobre el lejano oeste) que guarda tintes tétricos (la historia de Gordy, la cual está basada en hechos reales) en el que suceden hechos paranormales relacionados con un objeto volante.
Las apariciones del “antagonista” de esta historia es de lo que más me ha gustado de la película, ese empeño por captar en un vídeo lo inexplicable, el desconocimiento sobre la naturaleza de un ser que viene de un mundo diferente… Me ha resultado, como otras obras de este mismo director, bastante lovecratiano. No en vano estuvo en su mano la serie “Territorio Lovecraft”, pero no hablaré de eso aquí pues su conclusión no me pareció positiva.
Me ha encantado el homenaje a ese animal tan noble y lleno de belleza que es el caballo, amalgamándolo con la historia de Hollywood y de la cultura folclórica americana.
Conclusión
No me pareció una película de terror, más bien de horror cósmico y suspense. No es apta para todo el mundo, por la singularidad de su narración en algunos momentos. Algo excéntrica, pero creo que precisamente por eso, el cine de Peele tiene firma personal y no deja indiferente al espectador.
Te gustará si te gusta la ciencia ficción y el horror cósmico, los entornos irreverentes y el cine con personalidad. Para mí es un soplo de aire fresco con respecto al cine Disney (me gusta, pero tiene que haber de todo y la masificación acaba cansando un poco).
Como punto negativo señalaré que el metraje podría haberse recortado sin duda, existiendo momentos prescindibles no indispensables para la historia o la creación de la atmósfera. Excelente fotografía.