«Modelo 77» (2022)

Género: Drama, Thriller, Basada en hechos reales, Drama carcelario, años 70.

Director: Alberto Rodríguez.

Nacionalidad: Española.

Sinopsis

Cárcel Modelo. Barcelona, 1977. Manuel (Miguel Herrán), un joven contable, encarcelado y pendiente de juicio por cometer un desfalco, se enfrenta a una posible pena de entre 10 y 20 años, un castigo desproporcionado para la cuantía de su delito. Pronto, junto a su compañero de celda, Pino (Javier Gutiérrez), se une a un grupo de presos comunes que se está organizando para exigir una amnistía. Se inicia una guerra por la libertad que hará tambalearse al sistema penitenciario español. Si las cosas están cambiando fuera, dentro también tendrán que hacerlo.

Reseña

Consideraciones previas

Compré mi entrada a sabiendas de lo que me estaba haciendo. Después de ver «La isla mínima» (2014) con Javier Gutiérrez también como buque insignia del reparto me dejó prendada. La sordidez, la expresividad y el dramatismo que el director había conseguido llevando las marismas de Huelva a la gran pantalla no tuvo precio para mí.

Así que, mis expectativas eran altas con respecto a la película. Por el director, por el reparto y la temática, ya que las películas ambientadas en cárceles por regla general siempre han acabado por gustarme (no sé por qué).

Historia

A escasos meses de la muerte del dictador, nuestro protagonista, Manuel, es encarcelado en la Modelo de Barcelona (actualmente una cárcel abandonada) por un crimen de pequeñas magnitudes. A espera de juicio, y viviendo unas condiciones lamentables, comenzará una odisea por la lucha de los derechos de los presos en las cárceles españolas de la época posfranquista.

Un muy buen guion cargado de reivindicación, de claroscuros, de esperanza e incluso con sitio para el humor. Al estar basada en hechos reales se trata de un argumento sólido, interesante y enriquecedor. Es una de esas películas que son cápsulas del tiempo como «Matar a un ruiseñor». Son filmes muy realistas, crudos, que nos ponen delante dilemas morales importantes ocurridos en la vida real, en este caso en España y aunque trate de otra época viene a poner sobre la mesa dilemas que no nos planteamos a diario (y que sin embargo es la realidad de muchísimas personas en el mundo) como es la vida en la cárcel y las implicaciones que tiene la existencia de las condenas en nuestra sociedad.

Personajes

La película hace un retrato quinqui magistral de los capos que uno podría encontrarse en una cárcel de los 70 en la España posfranquista.

Un grande Miguel Herranz hace de Manuel, el protagonista de la historia. Su personaje hace una transformación brutal desde su entrada en la Modelo. Pasa por todas las etapas del duelo hasta implicarse en el sindicato de presos Copel en la lucha contra la amnistía (liberación de los presos encarcelados bajo régimen franquista) pasa de la entrega absoluta y esperanzar a su compañero de celda Pino (el gran Javier Gutiérrez) hasta perder por completo las ganas de continuar cuando cambia la jefatura de prisiones y no conceden la amnistía. Me ha gustado mucho la hermana de la novia, Lucía (Catalina Sopelana). La chica se enamora de Manuel al entrar en la cárcel y van teniendo una historia de amor velada en la que ella le muestra cosas del exterior de manera que es así cómo el va experimentando cómo va cambiando el mundo «de fuera».

Destaco también a Pino (Javier Gutiérrez) un interno con casi una perpetua. Después de muchos traslados entre cárceles nacionales tiene un carácter peculiar, asocial, controlador. Ha perdido toda esperanza y al principio trata a su compañero de celda con condescendencia. Me gustó mucho el detalle de que sus más preciosas posesiones fueran novelas de ciencia ficción. 

También hay grandes secundarios. La historia del Negro es conmovedora, Marbella interpretado por un sublime Fernando Tejero (la estética es tan quinqui de los setenta… me encanta), de ente los funcionarios tenemos también a Alfonso Lara que aporta ese tono sarcástico y al mismo tiempo algo entrañable (los comentarios que hace sobre la democracia son muy buenos) y por último pero no menos importante el sibilino y mortal Rubí. Un ángel malvado de Caravaggio.

Atmósfera/Ambientación

La abandonada Modelo luce espectacular. Formidable recreación de la época y el lugar atestiguado por el reportaje de fotografía original que aportan en los créditos (sí, me quedé a verlos) .

No evaden ninguna especificación de las crudas y miserables condiciones de las prisiones durante aquellos años. De hecho, fuentes muy fiables relacionadas con las ciencias penitenciarias me afirmaron después del visionado de esta película que cuando van a ver a Manuel durante el aislamiento, la posición de brazos en cruz actualmente sigue siendo protocolaria.  Por lo que conozco que la documentación ha sido excelente.

La claustrofobia y la opresión son invocadas en los momentos oportunos. Yo especialmente lo he notado en la escena de los muelles de la cama. Pura demostración de la más cruda desesperación. En contraposición hay momentos de humor ingeniosos, inocentes, que logran sacarte una sonrisa y que personifican a los alienados presos largo tiempo abusados, pero deseosos de recuperar humanidad perdida.

La película es un retrato sociopolítico mordaz sobre la situación de los presos de la cárceles franquistas en el momento en el que se acabó el régimen que les había metido en la cárcel. A muchos de ellos, por motivos injustos.  Hay momentos de tensión y de horror (el momento Rubí hiela la sangre) solo posibles gracias a la inmersión que logra.

Conclusión

La «Cadena Perpetua» a la española y no es por desmerecerla, al revés. Creo que por fin tenemos una contextualización de un drama carcelario made in Spain con una calidad excelente e imbuida de nuestra cultura y nuestra historia ( a veces dolorosa de recordar pero de la que hay que sentirse orgulloso pues fueron los primeros pasos hacia un nuevo país con unos nuevos valores). Me ha gustado muchísimo y es que Alberto Rodríguez lo vuelve a hacer, un verdadero películón que vas a disfrutar si te gusta el cine de reflexión, social, histórico y de reivindicación. O si simplemente quieres viajar en el tiempo.

Valoración

4/5

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