#RetoBoomerang
El pasado martes 11 de octubre compartí una publi muy especial en rrss en mi semanal #MartesderetoBK titulada #Retoboomerang. Mi deseo era lanzar un cabo al vacío con una corta frase sin compromiso, en este caso se trataba de «Su ropa aún descansaba sobre los pies de la cama» con el objetivo de construir un relato. Los que me seguís en redes (si hay algún insensato por aquí) sabréis que los martes siempre apelo a la creatividad, a nuestra creatividad, con un breve ejercicio para escribir mediante una imagen, una frase, un reto, un disco… La razón por la que lo hago es simple, después de dos años de bloqueo del escritor, por desgracia, conozco lo difícil que es a veces poder continuar con una historia o incluso comenzar a escribir una nueva. Por ello, las dinámicas de escritura creativa, los retos, estas pequeñas cositas que hago los martes me parecen muy importantes en la rutina de un escritor, ya que mantiene la maquinaria lubricada y a punto para seguir construyendo historias.

Esta semana el #Retoboomerang consistía en que yo comenzaba un pequeño relato con ese cabo al vacío, esa pequeña frase con la esperanza de que alguien lo cogiera. Y cuál ha sido mi sorpresa, ¡alguien tomó el cabo de un modo magistral! Fue gracias a Instagram y con unos breves comentarios hilamos una pequeña historia que me hace mucha ilusión compartir en este mi pequeño espacio. Tras reflexionar, he decidido titularlo Némesis, espero que mi coautor David C. Alonso, esté conforme con este título y que vosotros disfrutéis de su lectura. Gracias a David por compartir este momento conmigo.
Némesis
Su ropa aún descansaba sobre los pies de la cama. Fue después de otra jornada interminable de trabajo cuando Sarah recibió la llamada de emergencia desde el Puesto de Mando. Eran ellos otra vez.
—¡A vuestros puestos! —exclamó por radio mientras se apresuraba tanto cómo podía a través de las galerías de la Némesis hacia su destino.
—¡Capitán!
Una escuadra de organismos mastodónticos atravesaba la densa oscuridad espacial. Se trataba, al menos a primera vista, de organismos vivos. Eran de color tierra, bulbosos y no cesaban de movilizar cientos de hilosos apéndices. Aterrorizada pero decidida, Sarah tomó su lugar ante los mandos del cañón de pulsos mientras recordaba aquellas palabras que alguien le dijo una vez: «Hay misterios en el universo que aún no estamos preparados para comprender. Lo hemos intentado, pero sólo hemos aprendido que aún debemos permanecer alejados por el bien de nuestra propia existencia». Pero esta vez no había escapatoria posible y lo único que permanecía en su mente era la idea de que a más terrible la batalla, mayor sería la gloria. Era ahora o nunca.
—Se acabó la huida —declaró solemne la capitana.
—¡¿Pero qué estás diciendo?! —inquirió incrédulo Dilan, su hombre de confianza.
—He dicho que se acabó. No hay escapatoria posible. —Sarah clavó sus ojos oscuros en el hombre que le había acompañado durante largos años en la nave-refugio que les cobijó de una Tierra enferma— .Ya no queda combustible, las raciones son míseras y esas criaturas nos arrastran día a día a la perdición.
—Sarah, nos condenas a muerte —replicó su interlocutor buscando el consuelo del resto de la tripulación.
Y el silencio de los allí reunidos fue la calma que precedió a la tormenta. Los vidriosos ojos de Gwen, la mirada perdida de Olaf y el rostro incrédulo de Dilan se paralizaron en el tiempo. Un resplandor cegador lo engulló todo seguido de un estruendo demasiado agudo para el oído humano. La Némesis se desintegró ante el testigo silente de la inmensidad de la galaxia y el halo de su explosión se llevó consigo la repulsiva vida de aquellos seres que les habían arrebatado su hogar.
Escrito por David. C. Alonso y Belma Kamont
